Y si de pronto del pasto sale un pez enorme,
serían tus anchos hongos los que enmudecerían con sus escamas,
palmadas imparables y escurridisas los harían vacilar y de pronto
el tiempo
que llamabamos tiempo no sería más que una pesada costumbre
de ojos azarosos, efímeros pero adictivos,
penetrantes y escuálidos,
galopantes,
invasivos,
areoplásticos,
misifustenses,
misifusteros,
gatopardistas.
Quizás el pedaleo de ojos vendados sea lo único seguro.
Comentarios
escribí una especie de algo al respecto..
quizás no tenga nada que ver..
jaja